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Lo hizo lo volverá a hacer

...Lo hizo...lo volverá hacer

Mercedes Pulido

El desconcierto se ha hecho sentir. La grieta ética se ha abierto en la relación "jefatura" y pueblo. Hasta ahora el discurso reflejaba la bondad de confrontar el pasado en busca del bien popular. Pero, la opinión pública manifestó abiertamente su rechazo a la desaparición de la presencia de RCTV, de ese acompañante cotidiano en alegrías y tristezas. Y la opinión pública transmitió el sentir que somos importantes y las decisiones de quien supuestamente nos representa nos toman en cuenta. El discurso así lo sostenía, "todo lo hago por ti" La acción omnipotente ha evidenciado como el "capricho" personal esta por encima del sentir popular. La relación ética se rompe con la descalificación de la opinión pública y la decisión personal enmascarada en un marco legal sesgado descubre el poder omnímodo.

Y si esto es así hoy, así será con todas las libertades.

La explosión estudiantil anticipa "proféticamente" el cercenamiento de la voluntad popular. Anticipa los cambios que la sociedad siente hacia el futuro. Si los adultos pensamos en la seguridad del presente considerando que si no nos metemos mucho con las veleidades del poder no se meterán con nosotros, los jóvenes saben que la comparación con el presente determina las posibilidades concretas del futuro. El desconcierto es evidente. Estas nuevas generaciones pueden discutir el futuro sin el resentimiento del pasado, por algo son fruto de dos generaciones democráticas. Si en los encuentros familiares hace cuarenta anos se discutía como enfrentar la dictadura, la discusión hoy es como prepararte y buscar tu futuro. Es una explosión que desconcierta por la carencia de enfrentamientos ideológicos dogmáticos. Los valores centran la movilización para concretarlos en la realidad. La libertad de expresión exige la libertad de acceso y la libertad de uso de las herramientas de la diversidad y de allí la autonomía y la democracia. Es la negación a las etiquetas y clasificaciones antagónicas.

Es la irreverencia hacia la formalidad irracional que se manifiesta en la capacidad de generar y regenerar símbolos constantemente. Porque los símbolos son la identificación sin barreras de convicciones para transformar las imposiciones de la confrontación. La retirada principista de los estudiantes en el ambiente turbio de la Asamblea Nacional fue frustrante para los adultos que quisieran confrontación, pero los movimientos emergentes tienen aliento de largo plazo. La amenaza a la autonomía del conocimiento ya no es utopía, es realidad. La amenaza al control de la vida familiar y personal no es utopía, es realidad. Si el "poder social" de la opinión publica es solo la mascara para encubrir las supuestas bondades de la arbitrariedad, esa mascara se ha agrietado. Si lo hizo contra mi voluntad, en el mañana ese poder será de todo menos social. Recordemos a Mafalda: "el futuro es posible, haz peso".

 

 

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