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Cambian Los Vientos

Cambian Los Vientos



La tendencia en las encuestas es clara, la tragedia del país es ya insoportable…

¿Se arriesgará Hugo I a perder el referéndum? ¿Reconocerá su derrota?

¿Aprovechando su viaje, ordenará al TSJ suspender o rechazar la reforma?

¿Si no reconoce su derrota o hace fraude, estará montando en la olla?

¿Estará ya la olla montada para que no se realice el referendo inconstitucional?



MI COMENTARIO DE LA SEMANA.

Cada vez que menciono los planes de golpe de Estado, uno a uno, todos mis detractores, tanto del Gobierno, como de la oposición, en conjunto, creo que soy el único que logra ese fenómeno, levantan su voz para hacer chistes de mis informaciones. Ocurrió así cuando el 20 de noviembre de 1998, Informé acerca de los movimientos en los cuarteles destinados a impedir el reconocimiento de una eventual victoria electoral de Hugo Chávez. Después, recuerdo cómo se burlaron cuando el 15 de marzo de 2002, estando en Quinto Día advertí con nombre y apellido "afectos y desafectos", acerca de la conjura que estalló un mes después (11A).

En el transcurso de los dos últimos lustros las conspiraciones no se han detenido, dan un paso atrás, para luego tomar impulso. El año pasado, supe de la intención de no permitir el regreso de Chávez de uno de sus viajes (estaba planificado para días antes de las elecciones de diciembre de 2006). En ese entonces, el Presidente no salió del país y los complotados desistieron temporalmente de su idea.

En esta oportunidad, hoy viernes 16 de noviembre de 2007, se apuran los preparativos para sacar a Chávez de Miraflores; está fijada la hora cero. Entre los planes para dar al traste con el gobierno de Chávez está la actuación militar dirigida en el más mínimo detalle. El huracán trae sorpresas. Todo lo contrario a lo que he sostenido por mucho tiempo, quienes pretenden derrocar a Chávez buscan hacerlo con el menor costo posible de bajas. Se trata de detenciones selectivas, destinadas a neutralizar a los grupos que darían la cara patria o muerte. Se implantaría de inmediato un toque de queda (absoluto, al menos por los primeros días) y se decretaría la suspensión de garantías. Se convocaría a una Asamblea Nacional de facto que inhabilitaría a Chávez (quien se supone fuera del país para ese momento) y llamaría a elecciones generales en el menor plazo.

De acuerdo con lo señalado, estaríamos prácticamente ante un golpe de salón. Quedarían intactas las actuales estructuras políticas y se inhabilitaría a los partidos más identificados con el chavismo. No se tocaría (en principio) lo referente a las relaciones con los países afectos a Hugo Chávez.

Todo está controlado desde afuera y los militares (la mayoría jefes desplazados después de la salida de Raúl Baduel del M. P. P. para La Defensa) reasumirían sus posiciones de comando respetando algunas de oficiales que han sido captados y actualmente permanecen en el Alto Mando. El plan subversivo incluye el llamado a ciertos civiles para que integren la junta de gobierno en el corto plazo, la cual estaría inicialmente dirigida por dos generales en jefe, ex ministros de la Defensa. Se mencionan a Raúl Isaías Baduel y Lucas Rincon Romero en estricto orden. Tan pronto se sumen los civiles y se convoque a elecciones generales, Raúl Baduel se presentaría (aunque parezca paradójico) como candidato de los sectores identificados con al chavismo, bajo la promesa de llamar a una Constituyente que tendría como objetivo fijar las nuevas metas y estructura de la República.

El gobierno provisional contarla con el reconocimiento progresivo de la mayoría de los países latinoamericanos, inclusive de algunos que ahora aparecen como aliados del actual gobierno venezolano. Igual posición asumiría Europa, incluyendo a Rusia. Que solo exigiría el respeto de los convenios firmados bajo la presidencia de Chávez.

En cuanto a los medios de comunicación, hay sorpresas para algunos, no para nosotros Que sabemos del doble juego que han venido practicando.

Todo lo expuesto en esta información será motivo de diversas interpretaciones y reacciones. Estimo que ya saldrán a la luz los razonamientos del "chavismo sin Chávez" justificando el derrocamiento del gobierno revolucionario. Desde esta tribuna, insisto en que la revolución esta herida de muerte, y no precisamente porque Estados Unidos haya o esté a punto de dar al traste con ella, no, los enemigos están en el propio gobierno de Chávez, los intereses económicos que se han generado a la sombra de Estado son de un alcance desproporcionado y serán esos intereses los que inclinen la balanza. El hecho de Que el gobierno revolucionario haya incurrido en el grave error del líder imprescindible, deja al pueblo sin vanguardia revolucionaria porque la esperanza popular ha sido manipulada por afanes muy particulares, profundamente contra revolucionarios, inspiradores de la propaganda alentadora del culto a la personalidad. Abundan las muestras fehacientes de paroxismo en la apreciación de cómo podemos dar a luz una sociedad moderna y revolucionaria. En lo que a mi respecta, considero que dada las condiciones sui géneris de desgaste del gobierno revolucionario, no habrá la tan anunciada guerra civil, al menos en el corto plazo, la oposición seguirá sin rumbo fijo Y sin destino porque Chávez es toda su justificación en su posición irracional. Todo el tarantín de vagabunderías montado al amparo de la contrarrevolución y apoyado indirectamente por la ceguera revolucionaria, simplemente será estudio para comprender la teoría del gato pardo: "cambiar todo para que todo siga igual".

msalazar@lasverdadesdemiguel,com.ve



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